Nací y voy creciendo entre las mismas espinas que me hirieron aquella vez. Me voy abriendo camino a patadas y pasitos cortos. Cayendo y volviéndome a levantar, y así una y otra vez. Tozuda, insistente... ilusa, quizá.
Hundida a veces por tonterías y bailando otras con el sol por similares. Soy así, un cúmulo de cosas dispares.
Juego con la semántica, y me divierte. La expresión de desconcierto, la expresión de "que dice la colgada esta?" y me rio en silencio.
Padezco la enfermedad crónica de la dura coraza y el blando corazón. La coraza llena de abolladuras, y la niñata interior esperando a salir. Soñar despierta es mi perdición, y el optimismo cabalga junto a su antónimo a sus anchas entre mis ideas, y la esperanza se abre su hueco, un hueco profundo y doloroso la mayoría de las veces.
Siento la desesperante necesidad de medir cada una de mis palabras, pero como soy tan sumammente expresiva, puede adivinarse con facilidad pasmosa lo que pienso, por eso me siento agusto tras la pantalla o el teléfono, donde puedo pensar con tranquilidad.
Soy caótica y desordenada. Tan patas arriba tengo mi cuarto como mis ideas, que bailan constantemente en una una espiral de imposibilidades. Lo único que tengo claro son mis prioridades e ideales, incomprendidos y criticados. Mios y punto.
Mi vergüenza quedó enterrada junto a mi soledad aquel día, y desde entonces poco me hace enrojecer.
Mi obsesión por analizar las palabras de los demás me hace insoportable. Mi obsesión por la múscia me hace insoportable. Mi obseión por ti me hace insoportable.
Soy Insoportable a veces. Soy incomprensible a veces.
Soy..
Soy la menos indicada para hablar de mi.
Impulsada por la soñadora empedernida. Una y mil veces^^