Yo hablo de dolor. De lo que yo entiendo por dolor.

Porque el tener el alma encongida, el hablar en suspiros, el agotar el corazón en latidos, el bañar de lágrimas una historia, el consumirte en recuerdos cada noche, el escuchar el viento cuando no sopla, el sollozar en silencio y apagarte la mirada en la sombra, yo a eso, lo llamo dolor.
Pero el pensar en el odio que te guardo, en los deseos de venganza que me corrompen, en las veces que me gustaría destrozar tus sueños... a eso si te permito que lo llames rencor.

1 comentario:
Rencor. Siempre decimos que no es bueno pero es. Vamos, en mí es, al menos.
Me ha gustado, enana. Breve pero intenso.
Un beso.
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